Tener claro las características que debe de tener una buena psicóloga es imprescindible para poder saber cómo elegir psicóloga. Con el surgimiento de nuevas psicoterapias se ha multiplicado la oferta de diferentes tipos de psicólogas y cada vez es más difícil saber por cual decantarse. En este artículo aprenderéis cuáles son los factores más importantes que tenéis que tener en cuenta para hacer saber cómo elegir una buena psicóloga.

 

 

 

¿Cómo elegir la psicóloga adecuada?

 

1.- Comprueba su titulación

Fíjate en el tipo de profesional que es. Si quieres que sea psicóloga, tendrá que tener la carrera de psicología cursada. En cambio, si quieres que tenga una formación específica en alguna psicoterapia, tendrá que tener cursada la formación correspondiente.

 

2.- Verifica que esté inscrita en el Colegio Oficial de Psicólogas

La ley obliga a cualquier psicóloga estar inscrita en este organismo para poder ejercer la psicoterapia. Así, se consigue que todas las profesionales ejerzamos la profesión dentro del código deontológico necesario para la buena práxis. Es decir, actúa como garante de la profesionalidad de las psicólogas.

 

3.- Asegúrate de que cumple las medidas de seguridad obligatorias durante la pandemia

Es muy importante que el centro donde ejerza la profesión cumpla con todas las medidas de higiene y prevención contra el Covid-19 para evitar que se convierta en un foco de contagio y en un peligro público. También es responsabilidad nuestra que la pandemia no empeore.

 

Es importante pensar con quien crees que te sentirás más cómoda, porque la comodidad ayudará en el buen desarrollo de la terapia. El vínculo es muy importante para el proceso terapéutico, y con una buena elección inicial podemos facilitar la terapia.

 

5.- Busca opiniones de otras usuarias

Leer las recomendaciones de otras pacientes puede ser muy válido para despejar las dudas que podamos tener acerca de una psicóloga en particular. Nos puede ayudar a confiar en que es la profesional que nos viene bien y a tomar la decisión.

 

6.- Elige la psicóloga que más cómoda se te haga

Es importante que te sientas cómoda con el estilo terapéutico de la psicoterapia que has elegido. Algunas como el Psicoanálisis crean relaciones terapeuta-paciente asépticas, frías e incluso distantes. Otras como la Psicoterapia Humanista, en cambio, le dan mucha importancia al vínculo que se genera entre psicóloga y paciente, y por ello suele ser más cercanas.

 

7.- Fíjate si ha hecho un proceso de trabajo personal

Otro de los aspectos importantes a tener en cuenta es que no todas las psicólogas están obligadas a hacer un trabajo personal profundo. La Terapia humanista y el Psicoanálisis obligan a sus futuras terapeutas a llevar a cabo procesos personales de terapia de muchas horas porque defienden que una buena terapeuta necesita estar trabajada. No vale con tener solo conocimientos teóricos.

La terapia cognitivo-conductual, en cambio, no pone tanto énfasis en el trabajo personal de sus futuras terapeutas. Os podéis encontrar con psicólogas cognitivo-conductuales que nunca han ido a terapia y creen que con los conocimientos académicos es suficiente.

 

8.- Decide la profundidad del trabajo que quieres realizar

Hay corrientes psicológicas que se centran en la erradicación del síntoma y otras que intentan trabajar el trasfondo. De este modo, consiguen trabajar los problemas psicológicos y emocionales que provocan el síntoma y evitan que en un futuro puedan reproducirse. Lo más interesante suele ser abordar el síntoma en conjunto con un trabajo de crecimiento personal.

 

9.- Fíate de tu intuición

La primera entrevista suele ser el espacio para que conozcas a la psicóloga y puedas saber cómo trabaja. Fíjate en la sensación que te da y qué te dice tu intuición. Si confías en la terapeuta y sientes el feeling necesario vale la pena intentarlo y darle una oportunidad.

 

10.- Asegúrate de que supervisa los casos

La psicoterapia es uno de los oficios más complejos que existen, y como tal, las psicólogas vamos perfeccionando con el paso de los años. Es importante que la psicoterapeuta vaya supervisando los casos con profesionales de mayor experiencia para tener la garantía de que el camino terapéutico elegido sea el correcto.

 

11.- Comprueba si sigue formándose continuamente

Es importante que la psicóloga continúe formándose una vez iniciado la carrera profesional. Aquí entrarían los cursos y formaciones que pueda completar, pero especialmente el trabajo personal profundo que pueda seguir haciendo con su terapeuta en terapia individual. Porque cuantos más años de terapia individual haga mejor profesional llegará a ser inevitablemente.

 

12.- La confidencialidad debe de ser sagrada

Es muy importante que la psicóloga le de la importancia que tiene a la confidencialidad y que deje claro cuál es su postura respecto al tema. Para crear un espacio seguro donde la paciente pueda expresarse en confianza, es necesario que la psicóloga mantenga dentro del despacho lo que se trabaje en él.

 

13.- Valorar el trabajo terapéutico

Es recomendable que durante el proceso terapéutico haya espacios donde valorar y expresar cómo te sientes y si crees que te está funcionando la terapia. Actualizar y valorar estos aspectos ayudan a que el proceso gane mayor profundidad y calidad.

 

Principales corrientes de psicoterapia 

 

Psicoanálisis

 

Sigmund Freud fundó esta corriente de psicoterapia a finales del siglo XIX. Se le considera la primera gran corriente de psicoterapia por el gran auge que tuvo y por lo novedoso de sus planteamientos teórico-prácticos.

Fue revolucionario para la época porque ponía la atención en aspectos de la psique humana nunca antes mencionados.

Por un lado, propuso la existencia de un inconsciente que controla a las personas. El ser humano era mucho menos dueño de su vida de lo que se creía hasta entonces, y lo dominaban fuerzas ocultas ajenas para la razón humana.

Esto cambió el paradigma de la psicología para siempre y se le considera uno de las grandes aportaciones del psicoanálisis.

 

Fue toda una revolución

 

como elegir psicólogaPor otra parte, defendía que los problemas psicológicos y emocionales que sufrían los adultos tenían origen en las vivencias de la infancia.  Lo que había que hacer en terapia era indagar en el pasado lejano de la paciente para entender qué es lo que pasó.

El entendimiento del pasado era imprescindible para poder curar los problemas psicológicos del presente.

La técnica más usada era la asociación libre, o lo que es lo mismo, la típica imagen de la cliente tumbado en un diván mientras la psicoanalista está colocada detrás. La asociación libre consiste en ir diciendo todas las cosas que se le vienen a la cabeza a una persona.

 

Una síntesis para entenderlo mejor

 

El psicoanálisis tiene toda una compleja explicación teórica de los problemas psicológicos, pero para que os hagáis una idea mínimamente clara, os diré que se centra en cómo la niña transita las diferentes etapas de su desarrollo.

Según dónde se atasque más, tendrá un tipo u otro de personalidad en la edad adulta y su consiguiente problema psicológico. Por lo que el psicoanálisis no distingue entre personas sanas y enfermas, sino que considera a todas más o menos neuróticas.

Hoy en día existen diferentes versiones del psicoanálisis pero, a grandes rasgos, la base de todas ellas sigue siendo el psicoanálisis clásico de Freud.

 

Cognitivo-conductual

 

Este segundo gran enfoque de la psicoterapia engloba a dos corrientes que tuvieron un origen diferente pero que con el tiempo se unieron: la terapia cognitiva y la terapia conductista. La terapia cognitiva-conductual fue creada con aportaciones de diferentes autoras publicadas durante gran parte del siglo XX.

Por una parte, pone mucha atención en el mundo cognitivo de la paciente. Defiende que detrás de muchos problemas psicológicos existen ideas, auto conceptos, prejuicios, etc. que ayudan en la generación y perpetuación del síntoma. Utilizan diferentes técnicas para incidir en los pensamientos e intentar mejorar la problemática.

qué psicologa elegir

Por otra parte, se enfoca mucho en los comportamientos visibles de las personas. No le importa el origen del problema, ya que solo se centra en el comportamiento actual.

Esto se traduce en que se centra especialmente en los síntomas y en su erradicación. Una persona sana sería la que no tiene comportamientos desadaptados ni pensamientos que distorsionan la realidad.

 

Psicoterapia humanista

 

Llegamos a la tercera gran corriente de la psicoterapia: la Terapia humanista.

Se creó hacia la mitad del siglo XX como fruto de diferentes aportaciones de autoras críticas con las dos anteriores corrientes. Muchas de estas pensadoras se habían formado en el psicoanálisis, pero no les convencían los postulados teóricos de este. Tampoco les satisfacía la simpleza de los planteamientos de los cognitivo-conductuales.

La Psicología humanista tuvo mucha influencia en el origen de esta corriente, ya que daba sustento teórico a la praxis. El eje central de este enfoque es la idea de la autorregulación. Según esta, las personas tenemos todo el potencial para ser saludables y felices, pero nos auto boicoteamos constantemente.

El sufrimiento psicológico viene cuando bloqueamos esta capacidad de regulación y nos desconectamos de nuestras necesidades genuinas. El trabajo terapéutico es volver a reconectarnos con esta capacidad.

 

¿Dónde pone el foco?

 

cómo elegir psicóloga

La Psicoterapia humanista muestra interés en el pasado como modo de entender el origen de diferentes problemas, pero no se centra exclusivamente en ella como el psicoanálisis.

Su campo de actuación predominante suele ser el presente, porque es aquí donde repetimos una y otra vez los patrones que nos generan malestar.

También se interesa en la parte cognitiva como el enfoque cognitivo-conductual, pero no solo en ello. A pesar de entender que los pensamientos tienen mucha importancia en la psicología humana, también cree que las personas somos más que eso.

 

No se centra solo en los síntomas

 

Es por ello que la Terapia humanista no se esfuerza únicamente en hacer desaparecer los síntomas del problema. O, mejor dicho, cree que para que los cambios sean duraderos se tiene que hacer un trabajo de fondo mediante el autoconocimiento. Porque sin un trabajo de base será cuestión de tiempo que los síntomas vuelvan a aparecer de alguna manera.

El autoconocimiento nos permite reconectar con el potencial que tenemos de ser felices. Nos ayuda a ser más conscientes de nuestras necesidades y de nuestro modo de vivir el día a día.

También nos permite tomar conciencia de las partes de nuestra personalidad que permanecen ocultas. Esto es muy importante para el crecimiento personal porque no se puede modificar nada sin antes tomar conciencia de ello. Con la terapia vamos poniendo el foco en cada una de estas partes que han permanecido ocultas durante años, y así conseguimos empezar a ver los automáticos que tenemos y nos dificultan la vida.

Por último, es una buena vía para mejorar nuestras relaciones y ser más amorosas con nosotras mismas y con los demás. Porque el mayor drama de nuestros días no es que no nos amen, sino la dificultad que tenemos para amar a causa de nuestros bloqueos y automatismos limitantes. Y como la psicoterapia incide directamente en esto, ayuda a mejorar las relaciones interpersonales y hacer posible que ganen mayor calidad.

Cosas a tener en cuenta antes de elegir una psicóloga

 

Todas tienen un éxito similar

 

Para saber cómo elegir psicóloga es importante tener en cuenta que diversos estudios sobre la eficacia de las psicoterapias (1, 2) han dado como resultado que no existe una diferencia significativa en el éxito de los diferentes tipos de terapia psicológica. Todas ayudan a mejorar el estado psicológico de la cliente en un modo similar y por lo tanto no se puede afirmar que ninguna sea mejor que la otra.

Es verdad que para algún problema específico una psicoterapia concreta puede facilitar la labor a la profesional, pero no dejan de ser casos excepcionales. En general, para la inmensa mayoría de los problemas psicológicos todas las corrientes psicoterapéuticas funcionan muy bien.

 

Conclusiones sobre cómo elegir psicóloga

 

Es importante saber cómo elegir psicóloga porque iniciar un proceso psicoterapéutico no es tema valadí. Al principio solemos tener miedo y venimos con un montón de dudas a la primera terapia.

Es importante tener en cuenta que, en general, todas las psicoterapias funcionan de una manera similar a la hora de ayudar a las pacientes a mejorar su dolor psicológico y emocional. Cada una trabaja desde un marco teórico diferente, y esto provoca que tengan praxis diferentes. Algunas terapias como el psicoanálisis le dan mucha importancia a que se mantenga una gran distancia y frialdad entre paciente y terapeuta, porque creen que así se facilita su trabajo.

Otros como el cognitivo-conductual trabajan mucho centrándose en los síntomas y en su erradicación. La psicoterapia Humanista le da mucha importancia al vínculo que se crea entre paciente y terapeuta, y suele favorecer relaciones más humanas, porque cree que este contexto ayuda en la sanación.

Por lo tanto, más que hablar de psicoterapias que son efectivas y que no, tenemos que hablar de estilo terapéutico de cada psicóloga, para que podáis elegir la que más cómoda os parezca. Porque es primordial que tengáis feeling y os sintáis en confianza al iniciar la terapia. Esto es muy importante a la hora de saber cómo elegir a tu psicóloga.

También es importante recalcar que no todas las psicólogas llevan a cabo procesos de crecimiento personal yendo a terapia. Algunas psicoterapias como la cognitivo-conductual no creen necesario que las psicólogas hayan ido a terapia individual antes de empezar a ejercer la profesión. En cambio, la psicoterapia Humanista y el psicoanálisis sí que creen necesario un trabajo personal previo de las profesionales como garantía de una buena praxis. Es más fácil que la mochila que llevamos encima todas las psicólogas no interfiera en nuestro trabajo si hemos hecho un proceso personal previo, porque nuestras propias terapias individuales nos ayudan a poder trabajar mejor.

 

 

Nota:  El artículo está escrito íntegramente en femenino para evitar el uso del lenguaje excluyente. He valorado otras opciones, pero creo que esta es la que más legible hace el texto. En todos los artículos que publicaré en este blog utilizaré el lenguaje inclusivo.

× Hola