La psicología del racismo es el intento de entender el funcionamiento de esta lacra, para aportar ideas y reflexiones que ayuden en su desaparición.

 

Para las personas blancas, el racismo vuelve a estar de moda a raíz de los sucesos de Estados Unidos. Pero para todos aquellos colectivos racializados que lo sufren cada día, nunca ha dejado de existir. De hecho, parece que no se están consiguiendo mejorías significativas en la lucha contra las actitudes y comportamientos racistas.

 

¿A qué se debe este estancamiento en la lucha contra el racismo?

 

¿Qué es el racismo?

 

Se entiende por racismo la discriminación que una persona o grupo ejercen sobre otras personas por el color de su piel. Aunque este sea la definición más extendida del término racismo, también se le puede usar para definir la discriminación por razones étnicas o culturales.

 

Diferencia entre racismo y xenofobia

La palabra xenofobia se utiliza para mencionar el miedo o rechazo que provoca cualquier persona que sea de otro país diferente al nuestro. Normalmente las actitudes xenófobas suelen ir de la mano de las actitudes racistas.

 

Otro término interesante: aporofobia

La aporofobia es una palabra bastante reciente que significa miedo o rechazo hacia la pobreza y hacia las personas pobres. Probablemente, también suele acompañar al racismo y a la xenofobia.

 

Historia de discriminación racial

 

El racismo que tanto dolor generó durante los siglos pasados, admitía abiertamente que las negras o las nativas americanas eran inferiores a las blancas. No merecían los mismos derechos, no tenían el mismo valor, y sus vidas eran una mercancía.

Era necesario segregar a la población según el color de su piel para evitar influencias indeseables. Gran parte de la sociedad blanca se sentía orgullosa de ser racista.

 

Son conocidas muchas de las barbaridades que padecieron las nativas africanas esclavizadas o las nativas americanas a la llegada de las europeas. La iglesia bendijo estos actos, y la mayor parte de la sociedad lo vio como algo lógico al tratarse de personas inferiores.

La historia de la humanidad es una secuencia de sucesos violentos que provocaron innumerables sufrimientos, y el racismo tuvo mucho que ver.

 

Lavado de cara racista

 

Durante el siglo XXI, la forma en la que el racismo se muestra ha ido cambiando poco a poco. Para empezar, hoy en día, la mayoría de la población considera que no es racista, y que bajo ningún concepto se tendría que discriminar a una persona por el color de su piel.

Se ha aceptado la idea de que en una sociedad democrática el racismo no puede tener cabida. O lo que es lo mismo, está mal visto que alguien afirme abiertamente que es racista.

 

Entonces, ¿cómo es posible que, en una sociedad mayoritariamente antirracista, que ve con buenos ojos los valores de solidaridad, respeto al prójimo, etc., se den tantos casos de racismo?

Apoyar la política migratoria racista del gobierno, dar por válidos argumentos económicos falsos para mantener una opinión contraria a la bienvenida de refugiados, aumento de un partido de extrema derecha racista como Vox, abuso policial basado en discriminaciones raciales, etc.

 

racismo aversivo

 

Racismo latente o aversivo

 

Hoy en día, se diferencian el racismo manifiesto y el racismo latente. El primero lo llevan a cabo personas que se consideran abiertamente racistas. Creen en la supremacía racial, y están totalmente de acuerdo con las medidas segregacionistas que se puedan implementar, para discriminar a todos aquellos considerados inferiores.

En cambio, el racismo latente es mucho más sutil. Son las actitudes y los comportamientos discriminatorios que llevan a cabo personas que se consideran antirracistas (Espelt, 2009). Conscientemente, están a favor de la igualdad y la no discriminación por el color de la piel, ya que, se sienten iguales y respetuosas hacia las minorías. Pero, a nivel no consciente, tienen actitudes negativas que emergen, en ciertos momentos, sin que ni siquiera lo noten.

 

Los argumentos económicos que se usan para justificar la no entrada de migrantes es un buen ejemplo del racismo latente. Hoy en día, ninguna persona demócrata dirá que las personas migradas no merecen entrar en el estado español por ser inferiores. Pero, en cambio, muchas de estas personas utilizan argumentos económicos, culturales, de seguridad, etc., para llegar al mismo punto de no querer que entren al país. Es un lavado de cara de manual.

 

Experimento sorprendente sobre el racismo latente

 

Se sabe que el racismo latente es lo suficientemente poderoso como para condicionar nuestro comportamiento y generar un impacto negativo en la otra persona. En un estudio realizado en 1974, descubrieron que durante un proceso de selección para un puesto de trabajo, las entrevistadoras blancas actuaban de manera diferente inconscientemente cuando la candidata era negra o blanca. Cuando la entrevistada era una persona negra, las entrevistadoras tenían más fallos de pronunciación, se sentaban más lejos de la entrevistada, y las entrevistas duraban menos tiempo.

 

En una segunda parte del experimento, ordenaron a una entrevistadora blanca llevar a cabo, conscientemente, los comportamientos antes descritos, a candidatas blancas. Estas se sintieron estresadas, distantes, y acabaron la entrevista pensando que no eran lo suficientemente buenas para el puesto de trabajo, y que habían realizado una mala entrevista. Es decir, se demostró que la actitud racista provoca una espiral negativa en las personas racializadas.

 

Otro experimento sobre el racismo actual realizado por SOS Racismo en Barcelona

 

SOS Racismo llevó a cabo este interesante experimento en las calles de Barcelona. Los momentos de tensión son un buen contexto para que el racismo aversivo o racismo latente despierte y salga a relucir.

 

 

¿Por qué perdura el racismo hoy en día?

 

No es una pregunta fácil de responder. Por una parte, las investigadoras están de acuerdo en que uno de los mayores obstáculos es la inconsciencia. Es decir, el tipo de racismo que predomina en la actualidad es el latente, y una de las características que tiene es que no nos damos cuenta de él.

Muchas personas que conscientemente se declaran antirracistas pueden tener actitudes y comportamientos de racismo latente sin percatarse. Están convencidas de que no son racistas, y cuando lo son, no se dan cuenta. Este hecho dificulta mucho avanzar porque, sin tomar consciencia del problema, es prácticamente imposible modificar algo.

 

La inluencia de la sociedad

 

Por otro lado, nacer, crecer y vivir en una sociedad racista como la nuestra no ayuda. Durante toda la vida vamos integrando actitudes y prejuicios racistas sin darnos cuenta, por la enorme influencia que tiene el entorno social. Los medios de comunicación hablan mucho más sobre emigración (casi siempre en términos de invasión, además) que sobre racismo.

La política migratoria del gobierno nos acostumbra a que deporten a miles de personas al año o a que provoque miles de muertes en el mediterráneo. Más o menos conscientemente, la sociedad interioriza que las refugiadas son una amenaza en vez de gente que necesita ayuda. Es decir, el estado no tiene ninguna intención de que la población tome consciencia sobre el problema del racismo, porque va en contra de sus intereses.

 

Todo esto provoca que el problema siga a oscuras para la inmensa mayoría de la población, y que no haya avances significativos en su erradicación.

 

El caso de las refugiadas sirias

 

La huida masiva de ciudadanas provocada por la guerra civil de Siria ha dejado al descubierto las profundas contradicciones que existen en Europa sobre las migrantes.

A raíz de una de las guerras más sangrientas de las últimas décadas, más de cinco millones de sirias han huido del país. Gran parte de esa gente se ha instalado en los países vecinos de Siria, pero muchos miles emprendieron el viaje hacia Europa en busca de una vida mejor.

 

 La verdadera cara de Europa

 

Al principio pareció que la solidaridad europea estaba dispuesta a acoger a las refugiadas, pero pronto cambió la película. Según iban aumentando las cifras de ciudadanas sirias camino a los estados europeos, estos empezaron a sacar su cara más intolerante, excluyente y racista. Cierre de fronteras, detención de refugiadas, reclusión obligatoria en campamentos de refugiadas, etc.

Y no solo eso, sino que el discurso racista contraria a las migrantes empezó a escucharse cada vez más fuerte. Era previsible que los partidos de extrema derecha reaccionaran de esta manera, pero, y, ¿los partidos demócratas y la gente común?

 

politicas racistas europeas

 

Con el discurso xenófobo antimigrante, los partidos de extrema derecha ganaron muchos votos de ciudadanas que, seguramente, se consideraban demócratas y tolerantes.

Esto se puede explicar por el racismo latente, ya que, muchas de estas ciudadanas siguen sin considerarse racistas. Utilizan argumentos de todo tipo para justificar las políticas racistas europeas sin necesidad de aceptar la discriminación racial.

 

Reacción europea a la crisis siria

 

Prácticamente todos los estados europeos mostraron su cara más intolerante durante la crisis siria. Fue muy chocante, porque eran estados que llevaban muchos años predicando ser el ejemplo de la tolerancia, la democracia acogedora y el respeto a lo diferente. En cambio, cuando llegó el momento de actuar y demostrar lo que eran, sacaron su cara más intransigente y adoptaron medidas para evitar que las refugiadas llegaran a Europa.

 

Según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas Para las Refugiadas (ACNUR), los últimos años han muerto alrededor de 1500 personas migrantes al año intentando llegar a Europa. Y no solo eso, sino que al menos 10000 niñas sirias han desaparecido en su huida hacia Europa sin que nadie sepa qué les ha pasado. Se cree que han caído en manos de redes de tráfico de niñas, pero ningún estado ha tomado cartas en el asunto.

 

¿Como acabar con el racismo?

 

Ser conscientes de que todas tenemos el racismo latente interiorizado es un paso imprescindible. Ya no vale la diferenciación entre racista y no racista, porque en una sociedad como la nuestra, es imposible escapar de esta lacra. Es más realista decir que somos personas que acostumbramos a ser antirracistas, pero que a veces sacamos el racismo latente a pasear.

 

Algunas investigadoras dicen que, para tomar consciencia de nuestro racismo latente, son necesarios los conflictos en los que nuestro autoconcepto antirracista se tambalea. Puede que tengan razón.

Lo que está claro es que no podemos seguir tranquilas pensando que el racismo no tiene nada que ver con nosotras. No es que tengamos potencial de ser racistas, sino que lo llevamos dentro de una manera discreta. Tan discreta que ni lo olemos. Darnos cuenta de esto es un buen paso para estar más atentas y darnos cuenta cuándo tenemos actitudes y comportamientos discriminatorios.

 

Un caso práctico de racismo latente

 

Por causalidades de la vida, a los dos días de publicar este artículo fui víctima de un robo. Me robaron la cartera de una manera muy inesperada, y tuve mucha suerte de darme cuenta de lo sucedido al poco tiempo. Cuando llame al banco para cancelar la tarjeta, ya me habían hecho tres compras. De hecho, la persona que me robó estaba en plena fase de intentar hacer la mayor cantidad de pagos con mi tarjeta.

 

 

Desde la banca online pude saber el nombre de la tienda donde se hizo una de las compras y la hora exacta. Fui allá para avisarles de lo sucedido y preguntar si habían notado algo raro. Rápidamente, me dijeron que se acordaban muy bien de una persona que les había dado mala espina y que, en todo momento, había tenido una actitud muy rara. Acabaron diciéndome que era una persona racializada y, aparentemente, de un colectivo muy estigmatizado en nuestra sociedad. 

 

Pues bien. Antes de darme cuenta ya había sacado todos los prejuicios, ideas discriminatorias y negatividades a pasear. En un momento, me vi repitiendo internamente muchos mensajes racistas que hemos escuchado durante años. El racismo latente brotó de mis entrañas con furia.

ejemplo racismo aversivo

Puede que no fueran exactamente estas frases, pero se les parecían mucho. Es decir, aunque en el día a día tengo clara mi postura antirracista, en un visto y no visto, se me llenó la cabeza de ideas de todo menos antirracistas

 

Me parece un ejemplo muy didáctico para tomar nota de lo fácil que es que el racismo latente se apodere de nosotras en ciertos momentos. Fácil e inevitable. ¿Y, entonces que podemos hacer? Una cosa es lo que sentimos y lo que pensamos, y otra lo que hacemos. Dando por hecho que todas llevamos el incontrolable racismo latente adentro, lo que nos queda es poner mucha atención en lo que hacemos cuando se apodera de nosotras. Esto sí que es nuestra responsabilidad.

 

 

Podemos verbalizar estas ideas racistas, buscar personas para que nos den la razón y seguir avivando los prejuicios e intentar por todos los medios que les den un castigo ejemplarizante. O, podemos acotar el racismo latente y mantenerlo en su esquinita dentro de nosotras sin verbalizarlo, explicar lo que ha pasado sin mencionar la condición racializada del que te ha robado, e intentar actuar sin esa carga extra de ensañamiento.

 

Conclusiones

 

Llevamos demasiado tiempo sin ninguna mejoría significativa en el tema del racismo.

El estado español no ayuda con sus innumerables prácticas racistas contrarias a los acuerdos internacionales, como denuncian SOS Racismo o Amnistía Internacional año tras año. El racismo institucional lleva instaurado demasiadas décadas de la mano de partidos de derecha o extrema derecha.

Europa se ha desenmascarado como un conjunto de estados a los que se les llena la boca con palabras de buenas intenciones, pero que, a la hora de la verdad, siguen siendo estados muy xenófobos y racistas.

 

Más conclusiones

 

Aunque, solo hacía falta mirar el historial de las medidas adoptadas por los estados europeos durante los últimos años para ver que el viejo continente, para nada camina en la dirección de combatir el racismo. Un buen ejemplo es el sistema de control de fronteras llamado FRONTEX puesta en marcha en 2005. Las muertes de las personas migrantes intentando llegar al continente europeo aumentaron exponencialmente por culpa de este sistema de vigilancia.

 

Pero esto no exime de responsabilidad a la mayoría de la población que se considera antirracista. Va siendo hora de ser conscientes de nuestro racismo latente, y aumentar la precaución. Porque, seguro que en algún momento saldrá.

Y una última reflexión: utilizar argumentos económicos, culturales, de seguridad, o de cualquier otra índole, para defender la política migratoria del gobierno sigue siendo racista y xenófoba. Llamar a las cosas por su nombre nos ayudará a erradicar la lacra racista.

 

 

 

Nota:  El artículo está escrito íntegramente en femenino para evitar el uso del lenguaje excluyente. He valorado otras opciones, pero creo que esta es la que más legible hace el texto. En todos los artículos que publicaré en este blog utilizaré el lenguaje inclusivo.

4 Comentarios

  1. Pacoh

    Buen resumen sobre el tema en cuestión. Apto y recomendable para todos los públicos (racistas declarados y latentes). Ah, y excelente punto de partida para enlazar en un futuro post con el tema del mundo de las apariencias

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  2. Sofía Alicea

    Excelente artículo!!! Cuestionar nuestras propias actitudes nos hace parte del cambio hacia sociedades más tolerantes. También decidir dejar de encubrir un estado que normaliza el racismo y la xenofobia.

    Un ejemplo de racismo latente en mi país ,Puerto Rico, es cuando a una persona negra le dicen constantemente que tiene pelo malo. Seguido a esto le dicen por tener una pareja blanca: “Ay sí mija que bueno que tienes esa pareja, para mejorar la raza” esto por su color de piel y sus rasgos negros. Son comentarios que los decimos a diario sin darnos cuenta, pero debemos dejarlo de hacer.

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  3. Paolus

    Artículo muy interesante!!

    Para que haya un cambio real es una condición indispensable ver el racismo latente que existe en la estructura social. Si no se consigue la suficiente consciencia para ver todo los mensajes racistas (discursivos como estructurales) será imposible que haya un cambio real.
    Hay una gran incoherencia entre las actitudes (políticas, sociales…) y el discurso. Por un lado se justifican actitudes racistas bajo los argumentos políticos, laborales, de seguridad… Por otro lado se dice que uno no es racista. Hasta que se vayan cambiando esas tendencias contradictorias el racismo existirá.

    Para que haya un cambio social real es indispensable que las instituciones actúen, pero también es indispensable que las personas actuemos con la mayor coherencia posible ante esto.

    Por último, una pequeña reflexión respecto a este tema. Actualmente la gente muestra su actitud o sus reclamos mediante redes sociales, y es una buena aportación (toda aportación contra el racismo es bienvenido). Pero imaginemos que un día desaparecen las redes sociales ¿Qué has hecho tú, como individuo, contra el racismo?

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  4. Marc

    Estoy de acuerdo en que estamos avanzando demasiado lentamente para conseguir una sociedad antiracista. No sé cual es el motivo, pero está claro que los medios de comunicación no están ayudando para nada.
    Muchas veces parece que cuando hablan de personas migradas estén hablando de delincuentes. Se tendría que legislar el uso de lenguaje cuando se refieren a colectivos vulnerables.

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