La meditación es la típica cosa que escuchamos que es buena, pero que cuesta empezar a practicarla.

 

Hace más de un año supe de sus bondades. Una terapeuta muy buena me convenció de que para la práctica profesional de la psicoterapia es una de las mejores aliadas. Me motivé mucho con la idea de iniciarla, pero pasaron los meses y cualquier intentona que hice se quedó en nada.

 

Sabía que era una cosa que debía iniciar, pero lo dejaba y lo dejaba. Procrastinaba, como se dice actualmente. Así llegué hasta los inicios de abril de este año, es decir, hasta el momento del confinamiento.

 

Pero este mes algo ha cambiado.

 

¿Qué es la meditación?

 

Es una práctica muy antigua y extendida por todo el mundo, por lo que según a quien le preguntéis, puede cambiar la definición. Yo os daré una visión subjetiva, ya que, no es mi objetivo hacer una descripción de todas las corrientes diferentes de meditación.

 

La meditación es una actividad que tiene por objetivo principal la mejora de la consciencia del presente.

 

meditación guiada

 

Normalmente, la mayor parte del día solemos estar pensando, imaginando, recordando, deseando, sintiendo, etc. Seamos conscientes o no, casi siempre tenemos algún pensamiento en la cabeza. Y en menor grado, muy a menudo sentimos emociones que nos ocupan la atención.

 

El propósito de la práctica meditativa es empezar a poner una pequeña cuña a este flujo constante de pensamientos y emociones.

 

 

Origen de la meditación

 

No hay un consenso que ponga una fecha al origen de la meditación. Se sabe que tiene miles de años, pero las fechas propuestas para su inicio varían mucho según de que país hablemos.

 

Todas las corrientes filosóficas y religiosas antiguas hablaban de la meditación, y cada una ofrece versiones diferentes de sus inicios.

 

Investigadores actuales (Davanger, 2008) proponen la idea de que, la meditación es casi tan antigua como la humanidad misma.

 

Parece que, desde hace mucho tiempo, la práctica meditativa ha estado muy extendida entre diferentes culturas y filosofías de todo el mundo.

 

 

¿Cuál es su objetivo?

 

Uno de los objetivos de la meditación es parar la vorágine de pensamientos y emociones en las que solemos estar inmersos durante el día. O, mejor dicho, no pretende parar los pensamientos y las emociones, sino aprender a poder salir de ese torbellino.

 

Intenta que cada vez seamos más capaces de estar en el aquí y ahora, porque, cómo bien sabe la Terapia Gestalt, es sinónimo de bienestar. Ya que, la neurosis tiene mucho que ver con estar a todo menos en el aquí y ahora.

 

Cuando inicié mi proceso terapéutico, allá por el 2006, una de las primeras tareas que me envió la psicóloga fue prestar atención a los objetos materiales. En concreto, me animó a aprovechar el viaje de autobús, de vuelta a casa, para fijarme en los objetos que había dentro del vehículo.

 

Como es normal, en su momento no entendí demasiado el objetivo de dicha tarea. Hoy en día, en cambio, puedo ver que es la base misma de la meditación: entrenarnos en salir del torbellino de las ideas y también de las emociones.

 

 

Beneficios que puede aportar

 

La práctica de la meditación nos acostumbra a mantener la atención en lo más obvio. Con la ayuda inicial de fijarnos en la respiración, poco a poco, nos vamos entrenando en estar más presentes en el aquí y ahora.

 

¿Esto quiere decir que entramos en un estado donde no pensamos y no sentimos? No. La idea no es dejar de sentir y pensar, sino, ver cómo vienen y se van sin que tengamos que adentrarnos en ellas todo el tiempo, como hacemos de costumbre.

 

El objetivo es aprender a mirar a los pensamientos y emociones como si fuéramos un observador, y con consciencia de que nosotras somos más que eso. Es decir, lo que se consigue con la meditación es desidentificarnos cada vez más con todo aquello que nos pasa dentro de nosotras.

 

Sé que para alguien que nunca ha practicado la meditación puede sonar muy raro todo esto que os estoy explicando, pero, es sorprendente lo rápido que se entienden estas ideas cuando lo empiezas a practicar.

 

 

Un poco más de teoría

 

Las que hemos estudiado psicología sabemos que la neurosis tiene mucho que ver con «no ver lo obvio». Es decir, con estar siempre con la mente en el pasado, en el futuro, imaginando, prejuzgando y un largo etcétera.

 

De alguna manera, toda esta inmensa actividad mental nos desconecta de la realidad. En vez de estar atentas a nuestras percepciones y al mundo palpable que nos rodea, nos perdemos en el mundo de las ideas. Esto que en un principio parece insignificante, con el paso de los años tiene un impacto enorme en nosotras, porque el grado de desconexión que conseguimos llega a ser enorme.

 

Este hecho nos genera malestar de diferentes maneras. Por una parte, cada vez somos menos conscientes de nuestros procesos corporales. Esto implica que con el tiempo perdemos la capacidad de discernir con claridad nuestras necesidades. O, mejor dicho, por influencia de las ideas, es muy común que creamos tener unas necesidades equis, cuando en realidad tenemos otras.

 

Por otro lado, al no prestar tanta atención a los estímulos perceptivos de nuestro entorno, a menudo solemos identificar erróneamente la realidad de nuestro alrededor. Esto se ve claramente en las relaciones interpersonales, ya que se suelen generar muchos prejuicios que las entorpecen.

 

 

Resultados de investigaciones científicas

 

Existen bastantes estudios sobre los efectos que genera la práctica de la meditación en el cerebro humano. Se ha hecho uso del electroencefalograma para ver los cambios que se producen tanto mientras se medita, cómo a medio-largo plazo, como consecuencia de la práctica.

 

Los resultados obtenidos son asombrosos. Se descubrió que, a causa de la práctica, el cerebro pasa de las ondas beta (estado de alerta y actividad normal) a ondas alfa (estado de calma y relajación). E incluso, en las meditadoras experimentadas, se pueden apreciar ondas theta (profunda relajación), u ondas delta (sueño profundo sin dormir).

 

Otro de los resultados sorprendentes obtenidos es que la meditación ayuda a prevenir la pérdida de la masa cerebral relacionada con la vejez. Esto es muy interesante porque abre un campo a la lucha preventiva contra los efectos naturales generados por el envejecimiento.

 

 

Mi experiencia con la meditación

 

Como os he dicho antes, mi relación con la meditación ha cambiado en este último mes. A raíz de las actividades online que estamos ofreciendo desde Drala Gestalt Institut durante el confinamiento, me animé a participar en la sesión diaria de meditación.

 

Como es lógico, los primeros días me costó seguir el ritmo. Las distracciones que me surgían durante la práctica meditativa eran infinitas. Pero me ayudaba que las sesiones fueran guiadas.

 

Poco a poco, le he ido cogiendo el gusto, porque he empezado a notar que la meditación me relaja. Independientemente de cómo inicio la práctica, siempre la acabo con mejores sensaciones y estado anímico. Por lo que, parece cierto que la meditación genera cambios positivos en el cerebro y en el estado de ánimo.

 

Por otra parte, según han pasado las semanas y he seguido meditando cada día, voy notando mayor capacidad de darme cuenta cuando las ideas me arrastran. Aún no cantaré victoria porque me queda un largo camino por recorrer, pero me parece sorprendente lo agradecido que puede llegar a ser la meditación en tan pocas semanas.

 

Empiezo a relacionar la meditación con bienestar, y veo que comienzo a tener ganas de acudir a ella cuando me siento inquieto o muy en lo mental. Esto no quiere decir que cada vez que medito lo disfrute, ni mucho menos, pero sí que empiezo a identificar la práctica meditativa como una herramienta que me puede aportar bienestar.

 

 

Conclusiones

 

Aunque cueste empezar a practicarla, la meditación es una práctica ancestral que puede ser muy saludable para la salud.

 

Está demostrado que tiene efectos muy positivos en el cerebro, y que esto repercute directamente en el estado anímico de las practicantes.

 

Puede ser una herramienta muy interesante para relajarnos y ganar bienestar durante el confinamiento, pero también para el futuro.

 

 

Nota:  El artículo está escrito íntegramente en femenino para evitar el uso del lenguaje excluyente. He valorado otras opciones, pero creo que esta es la que más legible hace el texto. En todos los artículos que publicaré en este blog utilizaré el lenguaje inclusivo.

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