DEPRESIÓN

 

cómo curar la depresión

¿Qué es la depresión?

 

La depresión, o trastorno depresivo, es un tipo de alteración del estado de ánimo que afecta profundamente en la manera en que nos sentimos, pensamos y actuamos.  También se le llama depresión clínica porque limita de una manera significativa la vida de la persona.

Tristeza profunda, melancolía, angustia, etc. son emociones típicas de este problema psicológico tan común y extendido. Son emociones que dificultan sobremanera el día a día, porque todo lo que hacíamos antes empieza a costarnos mucho más. Acciones tan simples como ir a trabajar, asearnos, comer o dormir se convierten en toda una odisea. 

La persona se siente inmerso en un pozo sin salida, a donde los rayos del sol no llegan. En la vida de la persona depresiva reina la oscuridad. Como si un manto negro cubriera todos los focos posibles de luz. El presente se ve negro y el futuro también. La esperanza brilla por su ausencia. Cuesta mucho vislumbrar el camino por donde seguir adelante y salir de esta noche eterna.

 

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

 

La tristeza suele ser la primera señal que nos viene a la cabeza cuando hablamos de depresión, porque damos por hecho que es la principal de todas. Pero, este trastorno tiene muchas más implicaciones en la salud y en la vida del que lo sufre, ya que, abarca tanto la esfera emocional como la cognitiva y la física. También es importante el efecto que tiene en la voluntad, ya que, se ve alterada significativamente.

Estos son los principales síntomas que padecen las personas que sufren este tipo de trastorno.

 

1. Síntomas relacionados con los afectos

 

– Tristeza continuada en el tiempo: no nos referimos a la tristeza común que sentimos en algunos momentos de la vida, sino, a una tristeza mucho más profunda y dolorosa. La persona suele ser consciente que esta tristeza no es la común del día a día.

– Angustia y ansiedad: se suele sentir desasosiego y una sensación de vacío interno inquietante. Es muy común que en la depresión haya altos niveles de ansiedad.

– Dificultad para disfrutar de la vida o anhedonia: se convierte en imposible disfrutar con las cosas que antes nos generaban placer y bienestar. Todo se vuelve gris y el disfrute desaparece.

– Entorpecimiento de las emociones: la vida afectiva se torna monótona e invariable. No hay espacio para lo nuevo y para la novedad. Se pierde la capacidad de sentir emociones diferentes a los mencionados arriba.

 

2. Síntomas relacionados con los pensamientos

 

– Visión pesimista de la vida: otro rasgo característico es que la vida se convierte en oscuridad para la persona. Se le hace imposible ver los rayos de luz y pierde todo tipo de esperanza para salir del pozo.

– Dificultad para concentrarse: el déficit de atención es una característica habitual de los depresivos. Cuesta mucho hacer las operaciones mentales que se hacían antes, se siente una pesadez cognitiva que no deja pensar ni razonar como de costumbre.

– Pensamientos sobre la muerte y el suicidio: la ideación suicida aparece como uno de los síntomas comunes. Puede llegar a ser recurrente y obsesiva. En la mayoría de los casos no pasa de simples ideas, pero se sabe que la depresión se encuentra detrás de muchos casos de suicidio.

– Ideas desvalorizantes y baja autoestima: la imagen que se tiene de uno mismo se hunde completamente. Las autopercepciones suelen ser negativas y existe la incapacidad para percibir lo positivo de uno mismo. Esto conlleva un desmoronamiento de la autoestima monumental. La persona siente que no vale nada, que es inútil e inferior al resto. Incluso puede sentir culpa por su situación y castigarse profundamente.

 

3. Síntomas corporales

 

– Dificultad para dormir: pueden aparecer diferentes tipos de alteraciones del sueño que evitan el descanso necesario. El insomnio es uno de los más conocidos, pero también entran en esta categoría los despertares recurrentes nocturnos, la baja calidad del sueño etc.

– Alteraciones del apetito: la persona pierde las ganas de comer y, normalmente, pierde peso considerablemente. La sensación del hambre disminuye hasta el mínimo.

– Bajada de la líbido: suele desaparecer completamente el deseo sexual. La esfera sexoafectiva deja de existir para la persona deprimida. No tiene ni ganas ni interés.

– Poca energía: otro de los síntomas somáticos más comunes suele ser la sensación crónica de cansancio. En todo momento la persona siente dificultad para la actividad física y le cuesta mucho más que de costumbre llevar adelante los esfuerzos más simples.

 

4. Síntomas relacionados con la fuerza de voluntad

 

– Apatía: se pierden las ganas de llevar a cabo cualquier actividad. Ya sean los quehaceres diarios, las actividades de ocio o las relaciones interpersonales, la persona siente una profunda indiferencia y desgana.

– Dificultad para relacionarse y para comunicarse: todo lo explicado hasta ahora afecta enormemente en la capacidad del sujeto de entablar conversaciones y de nutrir las relaciones personales. Por lo que se aísla en sí mismo y se ve empobrecido su mundo relacional.

 

Diferentes tipos de depresión

 

Existen varios subtipos de depresión según los síntomas, la duración y otros tipos de variables. A continuación, es describiré los más habituales.

 

1. Depresión mayor

 

También llamado depresión grave, se caracteriza por una gran dificultad de llevar a cabo las tareas básicas diarias como dormir, socializarse, trabajar, comer, etc., durante al menos dos semanas. La persona puede tener algún momento de luz durante el día, pero la mayor parte de las horas, se siente hundido emocionalmente y con mucha dificultad de gestionar su vida.

La depresión mayor puede tener origen en algún suceso traumático como la muerte de un ser querido, una rotura de relación, etc., o puede aparecer sin ninguna causa aparente.

 

2. Distimia o trastorno depresivo persistente

 

Se considera que una persona sufre distimia cuando los síntomas depresivos se cronifican y prevalecen durante un mínimo de dos años. La intensidad de los síntomas puede ser más atenuada que en la depresión mayor, pero los síntomas perduran durante mucho más tiempo.

Cabe la posibilidad de que la persona tenga épocas de días o incluso de semanas donde se sienta bien y animado. Aún y así, pasado este tiempo, los síntomas vuelven a aparecer con toda su crudeza.

 

 

3. Trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo

 

Hablamos de este tipo de depresión cuando se genera a raíz de un problema o suceso estresante ocurrido en los últimos tres meses y que aún perdura. Es muy frecuente, y la persona muestra la sintomatología depresiva en mayor o menor grado. Lo que sí aparece siempre es la dificultad de llevar a cabo las tareas típicas del día a día. 

Una de las grandes diferencias con los dos tipos de depresión descritas arriba, es que este estado depresivo dura mientras exista el problema o suceso desencadenante. En principio, una vez acabado el problema la sintomatología depresiva también desaparecerá.

Otro de los puntos diferenciales, es que la persona que sufre este trastorno mantiene la capacidad de sentir alegría o ilusión ante estímulos alegres. Es decir, la capacidad de sentir emociones diferentes a las típicamente depresivas sigue intacta. 

 

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Consejos para casos de depresión

 

Podemos llevar a cabo ciertas acciones que, sin ser en ningún caso la alternativa a la terapia psicológica, pueden ayudar a suavizar los efectos de la depresión. Son un complemento a la ayuda psicológica. 

El ejercicio está considerado como uno de los mejores antidepresivos naturales. Al practicar deporte, nuestro organismo segrega ciertas sustancias que nos ayudan a sentir mejor y a minimizar la sintomatología del trastorno depresivo.

Aunque, en un principio sea difícil, hay que forzarse a hacer alguna actividad que nos canse diariamente. El objetivo es hacer una hora de ejercicio terapéutico al día, ya que, como dicen los expertos, no existe ninguna depresión que no mejore con una hora de ejercicio al día. No es tan importante el tipo de ejercicio que se practica, sino, hacer algo que nos agite el corazón durante ese tiempo.

Es importante evitar el aislamiento total. Aunque no te apetezca, dedícale tiempo a relacionarte con otras personas de confianza y a hablar de lo que sientes. El contacto humano nos ayuda a que la sintomatología no vaya a peor.

También es importante ser lo más compasivos que podamos con nosotros mismos. No es momento para exigirnos grandes metas ni para obligarnos a hacer lo que no corresponde. Así evitaremos que la culpa nos aceche y empeore la situación. Si quieres hacer algún cambio, ponte metas pequeñas y sencillas, y valora el paso que has dado.

 

 

¿Cómo te puede ayudar la psicoterapia?

 

 

La depresión es un trastorno grave que puede provocar consecuencias fatales. No estamos hablando de la tristeza común, sino, de un problema que nos limita profundamente en el día a día, y que nos genera mucho dolor.

No es fácil salir de ella sin pedir ayuda, ya que, es un trastorno extremadamente limitante. Es necesario pedir ayuda a un profesional si tenemos a alguna persona cercana con síntomas de depresión o si consideramos que podemos estar padeciéndolo nosotros mismos.

En terapia podré ofrecerte un espacio seguro y cuidadoso para empezar a trabajar con todo aquello que te ha llevado hasta ese punto. El espacio terapéutico será un dique de contención, para poder empezar a cimentar una base sólida con el objetivo de mejorar.

Desde la escucha activa y respetuosa, iremos entendiendo los mecanismos que favorecen la depresión, e iremos trabajando para conseguir que pierdan su influencia.

Tener la supervisión de un psicoterapeuta es imprescindible para asegurar que vas en la buena dirección. No dudes en contactarme si tienes sospechas de que puedas tener un caso de depresión a tu alrededor. 

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